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viernes, 31 de mayo de 2013

TÉCNICAS PLÁSTICAS

-  Esgrafiado
 
 
 
Definición

 El esgrafiado es una técnica de decorativa que consiste en hacer incisiones sobre el cuerpo del objeto o pared, en la parte superficial, de manera que quede al descubierto la capa inferior, que es de otro color. Generalmente se usan plantillas para conseguir motivos geométricos de repetición.
El esgrafiado se aplica sobre el enlucido de un muro, sobre objetos de cerámica
El término proviene del italiano sgraffiare, es decir, hacer incisiones o rascar con una herramienta especial llamada grafio
El proceso de esgrafiado sobre un muro, cerámica o papel tiene una preparación previa. Se extiende un rebozo que generalmente es el de tono más oscuro y se deja secar. Cuando ya está seco se extiende una capa fina del mismo color. Antes de que se seque del todo esta segunda capa, se extiende otra de otro tono que suele ser más claro y con un grosor especial, según los casos. Al cabo de un tiempo prudencial se hace el estarcido, que consiste en estampar los dibujos sobre la superficie pasando una brocha, cisquero o muñequilla por la plantilla donde los dibujos están recortados y después se hace el rascado y las incisiones oportunas para que quede al descubierto la capa o las capas de dentro.
Esta técnica la pueden utilizar los estudiantes de 3 años a 6 años con cartulina y crayones
De 7 años en adelante con cerámica, en muros con pintura vegetal, acrílica etc. es fácil, económica y divertida, para todas las edades.

 Materiales
* Ceras o crayones de diferentes colores
* Objetos con punta(tenedor, clips, espátula)
* Papel, cerámica, muro
* Periódico
* Linterna
Recomendaciones
* Utilizar esta técnica para desarrollar motricidad, imaginación y relajarse
* Manipular bien los materiales y utilizarlos a cada edad recomendada.
 
Procedimiento:
Pintar toda la hoja con crayones.
Pasar talco sobre toda la hoja.
Pasar con un pincel sobre toda la hoja varias manos de tinta china (preferentemente negra).
 

 

 

GALERÍA DE IMÁGENES

 


 















 

POSIBILIDADES EXPRESIVAS DE LAS TÉCNICAS PLÁSTICAS

La expresión plástica, además de su valor como lenguaje expresivo es el cauce para la expresión de contenidos mentales de índole estética y emocional y también para la expresión de contenidos intelectivos acerca de configuraciones visuales o espaciales, haciendo posible la materialización de las ideas, junto con la formación y desarrollo de la propia motricidad, afectividad y cognición del niño.

En cuanto a su valor procedimental, su utilización como recurso didáctico para la comprensión de los contenidos de otras áreas, aunque no es la función en si misma de la expresión plástica, también es importante.
Desde el inicio de la educación infantil, es muy importante educar el factor artístico, trabajando con el pequeño diferentes técnicas plásticas para introducirlo de lleno en un mundo de sensaciones que le ayudarán a crecer como una persona positiva y creativa.

La producción artística es un medio muy versátil que nos ofrece múltiples posibilidades de innovación, y creación con diferentes técnicas y materiales.

Procedimientos


- Manchado:   Humedecer primero el soporte (papel) con agua, o con un color muy aguado. Dejar gotear luego el pincel cargado de distintos colores.
 
- Soplado: Dejar gotear el pincel muy cargado sobre papel seco y hacer correr las gotas de colore en diferentes direcciones soplando con la boca o a través de cañitas para beber.
 
 
 
 
GALERÍA DE IMÁGENES
 
 


 







 
 
Fuente: monografías



















 
 
 
 
 

 

Técnica Plástica: Estampación de hojas naturales


 

 Está  técnica pictórica consiste en la  impresión de una composición sobre papel utilizando hojas naturales de diferentes tamaños y colores.
 
hoja estampada de colores

Seleccionamos algunas hojas naturales, de preferencias aquellas en que se destaque la nervadura. Con un pincel y témpera mojaremos el reverso irregular, la colocamos sobre un papel  blanco ( a ser posible especial para dibujo) y presionamos suavemente. Levantamos la hoja y podremos apreciar que a quedado estampada irregularmente su nervadura. Volvemos a colocarla y realizamos nuevamente el mismo trabajo, ya que la hoja humedecida con color da posibilidades de variadas aplicaciones con diferente intensidad tonal, hecho que permite lograr novedosos efectos.
Es posible incluso, realizar superposiciones de tonos y de formas, y sí se desea, en algunos casos, se pueden destacar los fondos con colores planos.
Utilizando la misma técnica podemos realizar este estampado en tela, variando la calidad de las pinturas, usando pinturas textiles. En este caso, es preferible extender una pequeña cantidad de pintura sobre un vidrio o superficie muy plana, para poder impregnar con mayor facilidad la hoja con el color.


Prepara el siguiente material

  • Témpera escolar de diferentes colores.
  • Un pincel para cada color.
  • Botes pequeños para poner un poco de pintura.
  • Una cartulina grande de color blanca.
  • Hojas de árboles y plantas de diferentes formas.

¿Cómo se estampa las hojas?

  1. Vierte un poco de pintura en cada bote y coloca dentro un pincel en cada uno de estos botes. Pon la cartulina en la mesa, a un lado de esta cartulina las hojas y al otro, la pintura.
  2. A continuación, el niño elige la hoja, la pinta con el pincel por un lado y seguidamente, la estampa en la cartulina. Este procedimiento lo puede repetir todas las veces que él quiera.
  3. Mientras el niño estampa las hojas tú le observas a su lado para conversar con él sobre las cualidades de las hojas y los colores que utiliza.
  4. Una vez acabado lo dejas secar y ¡listo para colgar en la pared!



Galería de Imágenes
 


 
 
 
Bibliografía:
 
 

miércoles, 29 de mayo de 2013

BENEFICIOS DEL USO DE LA PINTURA EN LA EDUCACIÓN INFANTIL

 
 
Pintar es representar una imagen gráfica por medio de formas y colores. La finalidad de la pintura es triple: representativa, expresiva y decorativa.
La pintura ofrece al niño la posibilidad de iniciarse en el aprendizaje de una serie de nuevas técnicas dentro del campo de la plástica. Para el niño, pintar es cubrir una superficie con color, y es precisamente este elemento, el color, el que diferencia básicamente el dibujo de la pintura.
En la pintura, el niño se expresa por medio del color, sin obligarse a reproducir formas figurativas y abriendo así su imaginación a una gama innumerable de posibilidades.
La pintura ha sido siempre la técnica que ha adquirido mayor preponderancia entre todas las que se trabajan en el área de expresión plástica. Contribuye a un dominio del gesto manual y del espacio gráfico, permite el contacto del niño con una gama más amplia de materiales y la utilización de procedimientos muy diversos.
¿ Por qué enfrentar al niño, en sus primeros años, con una multiplicidad de útiles y técnicas? Si entendemos que la pintura es para el niño un medio de comunicación, debemos estimularle a que se exprese en las formas más variadas posibles. Pretendemos que los niños/as entren en contacto con diferentes materiales, útiles y procedimientos pictóricos, que enriquezca sus posibilidades de expresión a través de todos ellos, para que luego pueda elegir libremente aquéllos más acordes con su modo de ser, su habilidades o sus gustos.
El principio básico que debe presidir toda expresión pictórica, en la Educación Infantil, es que sea ante todo una actividad lúdica. De esta forma queda asegurada la motivación así como la vertiente expresiva, de proyección al exterior, del trabajo del niño.
Los beneficios de la pintura para los niños.
A través de la pintura los niños descubren a un medio lleno de colores, formas, trazos, y de imaginación. Simbolizan sentimientos y experiencias. La pintura estimula la comunicación, la creatividad, sensibilidad, y aumenta la capacidad de concentración y expresión de los niños.
La pintura como cualquier otro tipo de actividad es un aprendizaje que se puede enseñar a través del ejemplo. Si el niño está acostumbrado a ver a su papá o mamá pintando, seguramente se sentirá atraído por los pinceles, por las pinturas, lápices, colores, formas, etc. Jamás debemos olvidarnos de que los niños aprenden todo por imitación. Despertado el interés, ahora solo queda a los padres motivarlos y orientarlos en todo lo que sea posible.
Como motivar a los niños.
La pintura no define la edad. A partir del momento que el bebé consigue sujetar un objeto en la mano, podrá empezar a hacer garabatos, a dibujar y a pintar. Es sin duda uno de los ejercicios más gratificantes para el pequeño y sus padres. La pintura es una actividad que, como muchas, debe desarrollarse siempre bajo la vigilancia de un adulto, principalmente cuando la hace un niño muy pequeño. Nunca se sabe lo que se les puede ocurrir hacer con un pincel, un bote de pintura o un lápiz.
Existen muchas maneras de llevar al niño por el camino de la pintura. Una de las alternativas son los libros especialmente preparados para pintar. En ellos encontraremos una infinidad de dibujos de flores, muñecos, animales, etc., para que los niños los coloreen, incluyendo pintura y pincel. También hay libros que incluyen espumas para que los niños aprendan nuevas técnicas, y otros incluso contienen pinturas apropiadas para que los niños pinten con sus propios dedos o manos.
A partir de los 5 ó 6 años, los niños ya querrán crear, de una forma más libre y personal. La pintura es arte, y como tal, no debe ser una actividad repetidora ni condicionada a viejos patrones. Los cursos de pintura infantil también son recomendables. En ellos los niños pueden aprender a utilizar diferentes materiales y distintas técnicas.
A través de la pintura los niños descubren un mundo lleno de colores, formas, trazos y de imaginación. Las imágenes crean claridad de expresión. Dicen que muchas veces lo que muchos no consiguen decir con palabras. Simbolizan los sentimientos y experiencias. La pintura estimula la comunicación, la creatividad, sensibilidad y aumenta la capacidad de concentración y expresión de los niños. Será por eso que la pintura está también indicada en los tratamientos terapéuticos de los niños. Con la pintura se disminuye la ansiedad y se amenizan los miedos y las expectativas. A través de un pincel o de otra herramienta, los niños expresan sus inquietudes y sus emociones, se tranquilizan y serenan, y al mismo tiempo, desarrollan sus gustos y perfil artísticos.
En resumen, la pintura es beneficiosa para los niños porque:
1- Ayuda en el desarrollo de su individualidad y de su autoestima.
2- Fomenta una personalidad creativa e inventiva.
3- Desarrolla habilidades para resolución de problemas.
4- Organiza sus ideas.
5- Estimula su comunicación. La hace más efectiva.
6- Favorece la expresión, la percepción y la organización.
7- Desbloquea la creatividad.
8- Favorece la expresión de los sentimientos.
9- Serena y tranquiliza.
 
Fuente: http://actividadesinfantil.com/archives/8346#more-8346

martes, 21 de mayo de 2013

Hacemos retratos como Picasso

















Siguiendo con nuestro trabajo sobre Picasso. Hemos estado trabajando con Pablo Picasso  para hacer retratos como los hacía nuestro gran pintor fijándonos en su aportación más famosa e importante a la historia del arte: el cubismo.
Teniendo en cuenta que el cubismo plantea una visión:
-de los objetos desde múltiples perspectivas,
-aparecer todos los elementos del rostro claramente
En el retrato cubista lo que vamos a hacer es mezclar todo esto en una misma cara.
Una cara que podrá tener un los ojos de frente y la boca de perfil, o el pelo de frente y las orejas de perfil.
 

  

  



Trabajos:







Video Picasso en acción




sábado, 18 de mayo de 2013

EL PUNTO

Para la plástica, el punto es el más elemental de los signos gráficos, es la unidad más simple, irreductiblemente mínima de comunicación visual. No es un ente inmaterial, sino que al requerir una cierta superficie sobre el plano se materializa mediante la huella de un elemento o de formas cerradas. Para que el punto se perciba como tal, su tamaño debe ser adecuado en relación con el plano que lo contiene y los elementos que lo rodean, su forma externa es variable, sea circular, triangular, trapezoidal, o como simple mancha sin características geométricas, etc. Como elemento plástico el punto tiene gran atracción sobre el ojo y por lo tanto adquiere una determinada fuerza visual según sea su ubicación en una superficie dada. Esta fuerza o atracción se corresponde no solo con el lugar dispuesto en un sitio determinado, sino con otros factores como la relación:
• Del punto y el plano que lo contiene
• Del punto con las formas que lo rodean y contiene el plano
• Que establece la vecindad de otros puntos
• Del color o valor del punto con respecto al conjunto de la composición Los puntos agrupados o dispersos en una superficie son recibidos de diferentes maneras, según la distancia desde donde los observes pueden provocar sensación de planos transparentes, o percibirse como una superficie texturada. 
 
EL PUNTO, PRINCIPIO ESTRUCTURADOR DEL ESPACIO Con un solo punto comenzamos a estructurar, de una forma elemental, el espacio. Según situemos un punto en el espacio plano del papel, originaremos tensiones centrales que nos producirán la sensación de orden y equilibrio o de inestabilidad, respectivamente.     
 
EL PUNTO, ELEMENTO ESTRUCTURADOR DE FORMAS SIMPLES Con muchos puntos podemos realizar composiciones libres. Al utilizar las posibilidades infinitas de las formas, tamaño y combinación de los puntos, las realizaciones formales que podemos obtener son incalculables: composiciones por alineación creciente, uniforme, decreciente, por acumulación, por dispersión, etc.
Ejemplos de formas estructurales simples:         
 
EL PUNTO, ELEMENTO ESTRUCTURAL DE FORMAS COMPLEJAS Manejando el lenguaje que nos aporta el punto, podemos crear cualquier forma que imaginemos; por muy compleja que sea, podemos llegar a estructurarla. En realidad, cualquier imagen puede descomponerse en puntos. Crear una forma puede reducirse a imaginar los puntos que la constituyen plasmarlos sobre el papel.
 
EL PUNTO, COMO ELEMENTO EXPRESIVO Con el punto podemos comunicar sensaciones diferentes. El valor expresivo del punto se potencia cuando éste se multiplica tanto en número como en el tamaño o en forma, y cuando se organiza en diferentes posiciones sobre el plano. Por eso el punto puede ser utilizados:
• Como mancha,
• Como elemento de figuración,
  Como elemento de abstracción.
El punto como mancha, tanto por concentración como por dispersión, ofrece múltiples posibilidades gráficas. El punto, elemento de figuración permite expresar la forma y el volumen de los objetos, asi como evocar diferentes cualidades. El punto, elemento de abstracción posibilita la esquematización de figuras conocidas o bien la creación de composiciones geométricas.
 
 


Galería de Imágenes:






 






 
 
 
 

25 de Mayo de 1810

Se conoce como Revolución de Mayo a la serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, dependiente del rey de España, y que tuvieron como consecuencia la deposición del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y su reemplazo por la Primera Junta de gobierno.
Los eventos de la Revolución de Mayo se sucedieron durante el transcurso de la Semana de Mayo, entre el 18 de mayo, fecha de la confirmación oficial de la caída de la Junta Suprema Central, y el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta.
La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aun así, dicha manifestación de lealtad, conocida como la máscara de Fernando VII, es considerada una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios. La declaración de independencia de la Argentina tuvo lugar posteriormente durante el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.
 
 

Cronología de la Semana de Mayo

La Semana de Mayo es la semana que transcurre entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, que se inició con la confirmación de la caída de la Junta Suprema Central y desembocó en la destitución de Cisneros y la asunción de la Primera Junta.
El 14 de mayo arribó al puerto de Buenos Aires la goleta de guerra británica HMS Mistletoe procedente de Gibraltar con periódicos del mes de enero que anunciaban la disolución de la Junta Suprema Central al ser tomada la ciudad de Sevilla por los franceses, que ya dominaban casi toda la Península, señalando que algunos diputados se habían refugiado en la isla de León, en Cádiz. La Junta era uno de los últimos bastiones del poder de la corona española, y había caído ante el imperio napoleónico, que ya había alejado con anterioridad al rey Fernando VII mediante las Abdicaciones de Bayona. El día 17 se conocieron en Buenos Aires noticias coincidentes llegadas a Montevideo el día 13 en la fragata británica HMS John Paris, agregándose que los diputados de la Junta habían sido rechazados estableciéndose una Junta en Cádiz. Se había constituido un Consejo de Regencia de España e Indias, pero ninguno de los dos barcos transmitió esa noticia. Cisneros intentó ocultar las noticias estableciendo una rigurosa vigilancia en torno a las naves de guerra británicas e incautando todos los periódicos que desembarcaron de los barcos, pero uno de ellos llegó a manos de Manuel Belgrano y de Juan José Castelli. Éstos se encargaron de difundir la noticia, que ponía en entredicho la legitimidad del virrey, nombrado por la Junta caída.
También se puso al tanto de las noticias a Cornelio Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, que en ocasiones anteriores había desaconsejado tomar medidas contra el virrey. Saavedra consideraba que, desde un punto de vista estratégico, el momento ideal para proceder con los planes revolucionarios sería el momento en el cual las fuerzas napoleónicas lograran una ventaja decisiva en su guerra contra España. Al conocer las noticias de la caída de la Junta de Sevilla, Saavedra consideró que el momento idóneo para llevar a cabo acciones contra Cisneros había llegado. El grupo encabezado por Castelli se inclinaba por la realización de un cabildo abierto, mientras los militares criollos proponían deponer al virrey por la fuerza.
 

Viernes 18 de mayo

Ante el nivel de conocimiento público alcanzado por la noticia de la caída de la Junta de Sevilla, Cisneros realizó una proclama en donde reafirmaba gobernar en nombre del rey Fernando VII, para intentar calmar los ánimos. Cisneros habló de la delicada situación en la península, pero no confirmó en forma explícita que la Junta había caído, si bien era consciente de ello.[11] Parte de la proclama decía lo siguiente:
En América española subsistirá el trono de los Reyes Católicos, en el caso de que sucumbiera en la península. (...) No tomará la superioridad determinación alguna que no sea previamente acordada en unión de todas las representaciones de la capital, a que posteriormente se reúnan las de sus provincias dependientes, entretanto que de acuerdo con los demás virreinatos se establece una representación de la soberanía del señor Fernando VII.[12]
El grupo revolucionario principal se reunía indistintamente en la casa de Nicolás Rodríguez Peña o en la jabonería de Hipólito Vieytes. Concurrían a esas reuniones, entre otros, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio Luis Beruti, Eustoquio Díaz Vélez, Feliciano Antonio Chiclana, José Darragueira, Martín Jacobo Thompson y Juan José Viamonte. Otro grupo se congregaba en la quinta de Orma, encabezado por fray Ignacio Grela y entre los que se destacaba Domingo French.
Algunos criollos se juntaron esa noche en la casa Rodríguez Peña. Cornelio Saavedra, quien se hallaba en San Isidro, fue llamado de urgencia y concurrió a la reunión en la que se decidió solicitar al virrey la realización de un cabildo abierto para determinar los pasos a seguir por el virreinato. Para esa comisión, fueron designados Castelli y Martín Rodríguez.[13]

Sábado 19 de mayo

Tras pasar la noche tratando el tema, durante la mañana Saavedra y Belgrano se reunieron con el alcalde de primer voto, Juan José de Lezica, y Castelli con el síndico procurador, Julián de Leiva, pidiendo el apoyo del Cabildo de Buenos Aires para gestionar ante el virrey un cabildo abierto, expresando que de no concederse, lo haría por sí solo el pueblo o moriría en el intento.

Domingo 20 de mayo

Demanda ante el virrey Cisneros por la realización de un cabildo abierto. Bajorrelieve de Gustavo Eberlein.
Lezica transmitió a Cisneros la petición que había recibido, y éste consultó a Leyva, quien se mostró favorable a la realización de un cabildo abierto. Antes de tomar una decisión el virrey citó a los jefes militares para que se presenten a las siete horas de la tarde en el fuerte.[14] Según cuenta Cisneros en sus Memorias, les recordó:
(...) las reiteradas protestas y juramentos de fidelidad con que me habían ofrecido defender la autoridad y sostener el orden público y les exhorté a poner en ejercicio su fidelidad al servicio de S.M. y de la patria.
Como Cisneros reclamó una respuesta a su petición de apoyo, el coronel criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios e integrante del grupo revolucionario conocido como la Sociedad de los Siete, respondió en nombre de todos los criollos diciendo:
Señor, son muy diversas las épocas del 1º de enero de 1809 y la de mayo de 1810, en que nos hallamos. En aquella existía la España, aunque ya invadida por Napoleón; en ésta, toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador, excepto solo Cádiz y la isla de León, como nos aseguran las gacetas que acaban de venir y V.E. en su proclama de ayer. ¿Y qué, señor? ¿Cádiz y la isla de León son España? (...) ¿Los derechos de la Corona de Castilla a que se incorporaron las Américas, han recaído en Cádiz y la isla de León, que son una parte de las provincias de Andalucía? No señor, no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por los franceses, hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella.[15] [16]
Al anochecer se produjo una nueva reunión en casa de Rodríguez Peña, en donde los jefes militares comunicaron lo ocurrido. Se decidió enviar inmediatamente a Castelli y a Martín Rodríguez a entrevistarse con Cisneros en el fuerte, facilitando su ingreso el comandante Terrada de los granaderos provinciales que se hallaba de guarnición ese día. El virrey se encontraba jugando a los naipes con el brigadier Quintana, el fiscal Caspe y el edecán Coicolea cuando los comisionados irrumpieron. Martín Rodríguez en sus Memorias relató cómo fue la entrevista, en donde Castelli se dirigió a Cisneros así:
Excelentísimo señor: tenemos el sentimiento de venir en comisión por el pueblo y el ejército, que están en armas, a intimar a V.E. la cesación en el mando del virreinato.
Cisneros respondió:
¿Qué atrevimiento es éste? ¿Cómo se atropella así a la persona del Rey en su representante?
Pero Rodríguez (según sus Memorias) lo detuvo advirtiéndole:
Señor: cinco minutos es el plazo que se nos ha dado para volver con la contestación, vea V.E. lo que hace.
Solamente defendió la posición de Cisneros el síndico procurador del Cabildo, Julián de Leyva. Ante la situación, Caspe llevó a Cisneros a su despacho para deliberar juntos unos momentos y luego regresaron. El virrey se resignó y permitió que se realizara el cabildo abierto. Según cuenta Martín Rodríguez en sus Memorias póstumas, escritas muchos años después, sus palabras fueron:
Señores, cuanto siento los males que van a venir sobre este pueblo de resultas de este paso; pero puesto que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran.[17]
El cabildo abierto se celebraría el 22 de mayo siguiente.
Esa misma noche se representó una obra de teatro cuyo tema era la tiranía, llamada "Roma Salvada", a la cual concurrieron buena parte de los revolucionarios. El jefe de la policía intentó convencer al actor de que no se presentara y que, con la excusa de que éste estuviera enfermo, la obra fuera reemplazara con "Misantropía y arrepentimiento", del poeta alemán Kotzebue. Los rumores de censura policial se extendieron con rapidez, por lo que Morante salió e interpretó la obra prevista, en la cual interpretaba a Cicerón. En el cuarto acto, Morante exclamaba lo siguiente:
Entre regir al mundo o ser esclavos ¡Elegid, vencedores de la tierra! ¡Glorias de Roma, majestad herida! ¡De tu sepulcro al pie, patria, despierta! César, Murena, Lúculo, escuchadme: ¡Roma exige un caudillo en sus querellas! Guardemos la igualdad para otros tiempos: ¡El Galo ya está en Roma! ¡Vuestra empresa del gran Camilo necesita el hierro! ¡Un dictador, un vengador, un brazo! ¡Designad al más digno y yo lo sigo![18]
Dicha escena encendió los ánimos revolucionarios, que desembocaron en un aplauso frenético a la obra. El propio Juan José Paso se levantó y gritó "¡Viva Buenos Aires libre!".

Lunes 21 de mayo

Invitación al Cabildo Abierto del 22 de mayo
A las tres, el Cabildo inició sus trabajos de rutina, pero se vieron interrumpidos por seiscientos hombres armados, agrupados bajo el nombre de "Legión Infernal", que ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron a gritos que se convocase a un cabildo abierto y se destituyese al virrey Cisneros. Llevaban un retrato de Fernando VII y en el ojal de sus chaquetas una cinta blanca que simbolizaba la unidad criollo-española.[19] Entre los agitadores se destacaron Domingo French y Antonio Beruti. Estos desconfiaban de Cisneros y no creían que fuera a cumplir su palabra de permitir la celebración del cabildo abierto del día siguiente. El síndico Leiva no tuvo éxito en calmar a la multitud al asegurar que el mismo se celebraría como estaba previsto. La gente se tranquilizó y dispersó gracias a la intervención de Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, que aseguró que los reclamos de la Legión Infernal contaban con su apoyo militar y quien comunicó que él personalmente iba a
designar las guardias para las avenidas de la Plaza con oficiales de Patricios y que dichas guardias estarían a las órdenes del Capitán Eustoquio Díaz Vélez, de cuya adhesión, de ninguna manera, podía dudar el pueblo.[20]
El 21 de mayo se repartieron cuatrocientos cincuenta invitaciones entre los principales vecinos y autoridades de la capital. La lista de invitados fue elaborada por el Cabildo teniendo en cuenta a los vecinos más prominentes de la ciudad. Sin embargo el encargado de su impresión, Agustín Donado, compañero de French y Beruti, imprimió muchas más de las necesarias y las repartió entre los criollos.
El Excmo. Cabildo convoca á Vd. para que se sirva asistir, precisamente mañana 22 del corriente, á las nueve, sin etiqueta alguna, y en clase de vecino, al cabildo abierto que con avenencia del Excmo. Sr. Virrey ha acordado celebrar; debiendo manifestar esta esquela á las tropas que guarnecerán las avenidas de esta plaza, para que se le permita pasar libremente.

Martes 22 de mayo

El Cabildo Abierto, según Juan Manuel Blanes.
De los cuatrocientos cincuenta invitados al cabildo abierto solamente participaron unos doscientos cincuenta. French y Beruti, al mando de seiscientos hombres armados con cuchillos, trabucos y fusiles, controlaron el acceso a la plaza, con la finalidad de asegurar que el cabildo abierto fuera copado por criollos.
El cabildo abierto se prolongó desde la mañana hasta la medianoche, contando con diversos momentos, entre ellos la lectura de la proclama del Cabildo, el debate, "que hacía de suma duración el acto", como se escribió en el documento o acta, y la votación, individual y pública, escrita por cada asistente y pasada al acta de la sesión.
El debate en el Cabildo tuvo como tema principal la legitimidad o no del gobierno y de la autoridad del virrey. El principio de la retroversión de la soberanía planteaba que, desaparecido el monarca legítimo, el poder volvía al pueblo, y que éste tenía derecho a formar un nuevo gobierno.
Hubo dos posiciones principales enfrentadas: los que consideraban que la situación debía mantenerse sin cambios, respaldando a Cisneros en su cargo de virrey, y los que sostenían que debía formarse una junta de gobierno en su reemplazo, al igual que en España. No reconocían la autoridad del Consejo de Regencia argumentando que las colonias en América no habían sido consultadas para su formación.[21] El debate abarcó también, de manera tangencial, la rivalidad entre criollos y españoles peninsulares, ya que quienes proponían mantener al virrey consideraban que la voluntad de los españoles debía primar por sobre la de los criollos.
Uno de los oradores de la primera postura fue el obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, líder de la iglesia local. Lué y Riega sostenía lo siguiente:
No solamente no hay por qué hacer novedad con el virrey, sino que aún cuando no quedase parte alguna de la España que no estuviese sojuzgada, los españoles que se encontrasen en la América deben tomar y reasumir el mando de ellas y que éste sólo podría venir a manos de los hijos del país cuando ya no hubiese un español en él. Aunque hubiese quedado un solo vocal de la Junta Central de Sevilla y arribase a nuestras playas, lo deberíamos recibir como al Soberano.[22]
Juan José Castelli habló a continuación, y sostuvo que los pueblos americanos debían asumir la dirección de sus destinos hasta que cesara el impedimento de Fernando VII de regresar al trono.
Desde la salida del Infante don Antonio, de Madrid, había caducado el Gobierno Soberano de Espa­ña, que ahora con mayor razón debía considerarse haber expirado con la disolución de la Junta Central, porque, además de haber sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla, no tenía facultades para el establecimiento del Supremo Gobierno de Regencia; ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno, y no podrían delegarse, ya por la falta de concurrencia de los Diputados de América en la elección y establecimiento de aquel gobierno, deduciendo de aquí su ilegitimidad, la re­versión de los derechos de la Soberanía al pueblo de Buenos Aires y su libre ejercicio en la instalación de un nuevo gobierno, principalmente no existiendo ya, como se suponía no existir, la España en la dominación del señor don Fer­nando Séptimo.[8]
Pascual Ruiz Huidobro expuso que, dado que la autoridad que había designado a Cisneros había caducado, éste debía considerarse separado de toda función de gobierno, y que, en su función de representante del pueblo, el Cabildo debía asumir y ejercer la autoridad.
El fiscal Manuel Genaro Villota, representante de los españoles más conservadores, señaló que la ciudad de Buenos Aires no tenía derecho a tomar decisiones unilaterales sobre la legitimidad del virrey o el Consejo de Regencia sin hacer partícipes del debate a las demás ciudades del Virreinato. Argumentaba que ello rompería la unidad del país y establecería tantas soberanías como pueblos. Juan José Paso le dio la razón en el primer punto, pero adujo que la situación del conflicto en Europa y la posibilidad de que las fuerzas napoleónicas prosiguieran conquistando las colonias americanas demandaban una solución urgente.[23] Adujo entonces el argumento de la hermana mayor, por la cual Buenos Aires tomaba la iniciativa de realizar los cambios que juzgaba necesarios y convenientes, bajo la expresa condición de que las demás ciudades serían invitadas a pronunciarse a la mayor brevedad posible.[24] La figura retórica de la "Hermana mayor", comparable a la gestión de negocios, es un nombre que hace una analogía entre la relación de Buenos Aires y las otras ciudades del Virreinato con una relación filial.
La postura de Cornelio Saavedra fue la que acabó imponiéndose.
El cura Juan Nepomuceno Solá opinaba que el mando debía entregarse al Cabildo, pero sólo en forma provisional, hasta la realización de una junta gubernativa con llamamiento a representantes de todas las poblaciones del virreinato.
El comandante Pedro Andrés García, íntimo amigo de Saavedra, comentó al votar: "Que considerando la suprema ley la salud del pueblo y advertido y aun tocado por sí mismo la efervescencia y acaloramiento de él con motivo de las ocurrencias de la Metrópoli, para que se varíe el Gobierno, que es a lo que aspira, cree de absoluta necesidad el que así se realice, antes de tocar desgraciados extremos, como los que se persuade habría, si aún no se resolviese así en la disolución de esta Ilustre Junta; repite por los conocimientos que en los días de antes de ayer, ayer y anoche ha tocado por sí mismo, tranquilizando los ánimos de los que con instancia en el pueblo así lo piden".[25]
Cornelio Saavedra propuso que el mando se delegara en el Cabildo hasta la formación de una junta de gobierno, en el modo y forma que el Cabildo estimara conveniente. Hizo resaltar la frase de que "(...) y no queda duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando". A la hora de la votación, la postura de Castelli se acopló a la de Saavedra.
Luego de los discursos, se procedió a votar por la continuidad del virrey, solo o asociado, o por su destitución. La votación duró hasta la medianoche, y se decidió por amplia mayoría destituir al virrey: ciento cincuenta y cinco votos contra sesenta y nueve. Los votos contrarios a Cisneros se distribuyeron de la siguiente manera:[26]
  • Fórmula según la cual la autoridad recae en el Cabildo: cuatro votos
  • Fórmula de Juan Nepomuceno de Sola: dieciocho votos
  • Fórmula de Pedro Andrés García, Juan José Paso y Luis José Chorroarín: veinte votos.
  • Fórmula de Ruiz Huidobro: veinticinco votos
  • Fórmula de Saavedra y Castelli: ochenta y siete votos
A la madrugada del día 23 se emitió el siguiente documento:
Hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente.[27]

Miércoles 23 de mayo

Tras la finalización del Cabildo abierto se colocaron avisos en diversos puntos de la ciudad que informaban de la creación de la Junta y la convocatoria a diputados de las provincias, y llamaba a abstenerse de intentar acciones contrarias al orden público.
Por la mañana se reunió el Cabildo para contar los votos emitidos el día anterior y emite un documento:
hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo. Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo (...) hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente.

Jueves 24 de mayo

El día 24 el Cabildo, a propuesta del síndico Leyva, conformó la nueva Junta, que debía mantenerse hasta la llegada de los diputados del resto del Virreinato. Estaba formada por:
Presidente y comandante de armas:
  • Baltasar Hidalgo de Cisneros
Vocales:
  • Cornelio Saavedra (militar, criollo)
  • Juan José Castelli (abogado, criollo)
  • Juan Nepomuceno Solá (sacerdote, español)
  • José Santos Incháurregui (comerciante, español)
Dicha fórmula respondía a la propuesta del obispo Lué y Riega de mantener al virrey en el poder con algunos asociados o adjuntos, a pesar de que en el Cabildo abierto la misma hubiera sido derrotada en las elecciones. Los cabildantes consideraban que de esta forma se contendrían las amenazas de revolución que tenían lugar en la sociedad.[28] Asimismo, se incluyó un reglamento constitucional de trece artículos, redactado por Leyva, que regiría el accionar de la Junta. Entre los principios incluidos, se preveía que la Junta no ejercería el poder judicial, que sería asumido por la Audiencia; que Cisneros no podría actuar sin el respaldo de los otros integrantes de la Junta; que el Cabildo podría deponer a los miembros de la Junta que faltaran a sus deberes y debía aprobar las propuestas de nuevos impuestos; que se sancionaría una amnistía general respecto de las opiniones emitidas en el cabildo abierto del 22; y que se pediría a los cabildos del interior que enviaran diputados. Los comandantes de los cuerpos armados dieron su conformidad, incluyendo a Saavedra y Pedro Andrés García.
Cuando la noticia fue dada a conocer, tanto el pueblo como las milicias volvieron a agitarse, y la plaza fue invadida por una multitud comandada por French y Beruti. La permanencia de Cisneros en el poder, aunque fuera con un cargo diferente al de virrey, era vista como una burla a la voluntad del Cabildo Abierto. El coronel Martín Rodríguez lo explicaba así:
Si nosotros nos comprometemos a sostener esa combinación que mantiene en el gobierno a Cisneros, en muy pocas horas tendríamos que abrir fuego contra nuestro pueblo, nuestros mismos soldados nos abandonarían; todos sin excepción reclaman la separación de Cisneros.[27]
Hubo una discusión en la casa de Rodríguez Peña, lugar en que se runieron dirigentes civiles y oficiles de los cuerpos, entre ellos: Manuel Belgrano, Eustoquio Díaz Vélez, Domingo French y Feliciano Antonio Chiclana donde se llegó a dudar de la lealtad de Saavedra. Castelli se comprometió a intervenir para que el pueblo fuera consultado nuevamente, y entre Mariano Moreno, Matías Irigoyen y Feliciano Chiclana se calmó a los militares y a la juventud de la plaza. Finalmente decidieron deshacer lo hecho, convocar nuevamente al pueblo y obtener del cabildo una modificación sustancial con una lista de candidatos propios. Cisneros no podía figurar.
Por la noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la residencia de Cisneros informando el estado de agitación popular y sublevación de las tropas, y demandando su renuncia. Lograron conseguir en forma verbal su dimisión. Un grupo de patriotas reclamó en la casa del síndico Leyva que se convocara nuevamente al pueblo, y pese a sus resistencias iniciales finalmente accedió a hacerlo.

Viernes 25 de mayo

Durante la mañana del 25 de mayo, una gran multitud comenzó a reunirse en la Plaza Mayor, actual Plaza de Mayo, liderados por los milicianos de Domingo French y Antonio Beruti. Se reclamaba la anulación de la resolución del día anterior, la renuncia definitiva del virrey Cisneros y la formación de otra Junta de gobierno. El historiador Bartolomé Mitre afirmó que French y Beruti repartían escarapelas celestes y blancas entre los concurrentes; historiadores posteriores ponen en duda dicha afirmación, pero sí consideran factible que se hayan repartido distintivos entre los revolucionarios. Ante las demoras en emitirse una resolución, la gente comenzó a agitarse, reclamando:
"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!"
La multitud invadió la sala capitular, reclamando la renuncia del virrey y la anulación de la resolución tomada el día anterior.
El Cabildo se reunió a las nueve de la mañana y reclamó que la agitación popular fuese reprimida por la fuerza. Con este fin se convocó a los principales comandantes, pero éstos no obedecieron las órdenes impartidas. Los que sí lo hicieron afirmaron que no solo no podrían sostener al gobierno, sino tampoco a sus tropas, y que en caso de intentar reprimir las manifestaciones serían desobedecidos por estas.
Cisneros seguía resistiéndose a renunciar, y tras mucho esfuerzo los capitulares lograron que ratificase y formalizase los términos de su renuncia, abandonando pretensiones de mantenerse en el gobierno. Esto, sin embargo, resultó insuficiente, y representantes de la multitud reunida en la plaza reclamaron que el pueblo reasumiera la autoridad delegada en el Cabildo Abierto del día 22, exigiendo la formación de una Junta. Además, se disponía el envío de una expedición de quinientos hombres para auxiliar a las provincias interiores.
Pronto llegó a la sala capitular la renuncia de Cisneros, "prestándose á ello con la mayor generosidad y franqueza, resignado á mostrar el punto á que llega su consideración por la tranquilidad pública y precaución de mayores desórdenes".[29] La composición de la Primera Junta surge de un escrito presentado por French y Beruti y respaldado por un gran número de firmas. Sin embargo, no hay una posición unánime entre los historiadores sobre la autoría de dicho escrito. Algunos como Vicente Fidel López sostienen que fue exclusivamente producto de la iniciativa popular. Para otros, como el historiador Miguel Ángel Scenna, lo más probable es que la lista haya sido el resultado de una negociación entre tres partidos, que habrían ubicado a tres candidatos cada uno: los carlotistas, los juntistas o alzaguistas, y el "partido miliciano". Belgrano, Castelli y Paso eran carlotistas. Los partidarios de Álzaga eran Moreno, Matheu y Larrea. No hay duda de que Saavedra y Azcuénaga representaban al poder de las milicias formadas durante las invasiones inglesas; en el caso de Alberti, esta pertenencia es más problemática.[30]
Los capitulares salieron al balcón para presentar directamente a la ratificación del pueblo la petición formulada. Pero, dado lo avanzada de la hora y el estado del tiempo, la cantidad de gente en la plaza había disminuido, cosa que Leiva adujo para ridiculizar la pretensión de la diputación de hablar en nombre del pueblo. Esto colmó la paciencia de los pocos que se hallaban en la plaza bajo la llovizna. A partir de ese momento (dice el acta del Cabildo),
...se oyen entre aquellos las voces de que si hasta entonces se había procedido con prudencia porque la ciudad no experimentase desastres, sería ya preciso echar mano a los medios de violencia; que las gentes, por ser hora inoportuna, se habían retirado a sus casas; que se tocase la campana de Cabildo, y que el pueblo se congregase en aquel lugar para satisfacción del Ayuntamiento; y que si por falta del badajo no se hacía uso de la campana, mandarían ellos tocar generala, y que se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufriría la ciudad lo que hasta entonces se había procurado evitar.[29]
El badajo de la campana del cabildo había sido mandado retirar por el virrey Santiago de Liniers tras la asonada de Álzaga de 1809. Ante la perspectiva de violencias mayores, el petitorio fue leído en voz alta y ratificado por los asistentes. El reglamento que regiría a la Junta fue, a grandes rasgos, el mismo que se había propuesto para la Junta del 24, añadiendo que el Cabildo controlaría la actividad de los vocales y que la Junta nombraría reemplazantes en caso de producirse vacantes. La Primera Junta estaba compuesta de la siguiente manera:
Vocales
Secretarios

La Junta estaba conformada por representantes de diversos sectores de la sociedad: Saavedra y Azcuénaga eran militares, Belgrano, Castelli, Moreno y Paso eran abogados, Larrea y Matheu eran comerciantes, y Alberti era sacerdote. Desde otro punto de vista, los tres partidos revolucionarios estaban representados por tres miembros cada uno: Saavedra, Azcuénaga y Alberti eran moderados, Castelli, Belgrano y Paso eran carlotistas y Matheu, Larrea y Moreno eran juntistas o alzaguistas.[31]
Acto seguido, Saavedra habló a la muchedumbre reunida bajo la lluvia, y luego se trasladó al Fuerte entre salvas de artillería y toques de campana.
Al mismo tiempo que el sol se ponía en el horizonte, una compañía de Patricios mandada por Don Eustoquio Díaz Vélez anunciaba, al son de cajas y voz de pregoneros, que el Virrey de las Provincias Unidas del Río de la Plata había caducado, y que el Cabildo reasumía el mando supremo del Virreynato por voluntad del pueblo.[32]
El mismo 25, Cisneros despachó a José Melchor Lavín rumbo a Córdoba, para advertir a Santiago de Liniers lo sucedido y reclamarle acciones militares contra la Junta.

La versión de Cisneros

El depuesto virrey Cisneros brindó su versión de los hechos de la semana de mayo en una carta dirigida al rey Fernando VII, con fecha 22 de junio de 1810:
Había yo ordenado que se apostase para este acto una compañía en cada bocacalle de las de la plaza a fin de que no se permitiese entrar en ella ni subir a las Casas Capitulares persona alguna que no fuese de las citadas; pero la tropa y los oficiales eran del partido; hacían lo que sus comandantes les prevenían secretamente y éstos les prevenían lo que les ordenaba la facción: negaban el paso a la plaza a los vecinos honrados y lo franqueaban a los de la confabulación; tenían algunos oficiales copia de las esquelas de convite sin nombre y con ellos introducían a las casas del Ayuntamiento a sujetos no citados por el Cabildo o porque los conocían de la parcialidad o porque los ganaban con dinero, así es que en una Ciudad de más de tres mil vecinos de distinción y nombre solamente concurrieron doscientos y de éstos, muchos pulperos, algunos artesanos, otros hijos de familia y los más ignorantes y sin las menores nociones para discutir un asunto de la mayor gravedad.

Fuente: Wikipedia



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